¿Alguna vez has visto a dos personas, gestionar la misma situación de diferente manera? Donde unos se atreven, otros huyen, donde algunos se hunden, otros se crecen, lo que a algunos les motiva a otros les agobia. ¿Y esto por qué pasa? ¿Qué puedo hacer yo y que me iría mejor a mi? Aprendamos algo primero:

Todos los seres vivos están formados de compuestos orgánicos complejos, donde el carbono está combinado con otros elementos. El carbono es un elemento que, cuando se somete a condiciones de presión y temperaturas extremas, se convierte en diamante. Sin esa presión, el carbono se puede convertir en otro material, como por ejemplo, el grafito.

El diamante es uno de los materiales más resistentes del planeta, debido a la fuerte unión que hay entre sus átomos. En la escala de Mohs, que mide la dureza de los materiales, el diamante está en el 10 sobre 10. Tiene características físicas superlativas, por su enlace covalente, convirtiéndose en el mineral con más dureza y conductividad térmica que conoce el ser humano.

Los diamantes se forman a 120-200km de profundidad, en un proceso que puede durar de 1 a 3,3 millones de años, y en el que es necesario mucha energía con elevadas presiones y temperaturas. La presión aproximada para conseguir un diamante es 150.000 veces la presión atmosférica.

¿Es necesario exponerse constantemente a situaciones de alta presión?

No, hay otras opciones. Pero la única opción de convertirse en un diamante es aceptar, gestionar y salir de esa presión. Así que si quieres ser un diamante, y no te gusta la presión, quizá te has equivocado de camino.

No es obligatorio ser un diamante, se pueden ser otras muchas cosas gratificantes y con sentido. El grafito, por ejemplo, puede utilizarse para formar lápices y poder escribir, puede ayudar a fabricar piezas de ingeniería, puede moderar reactores nucleares. Todas estas funciones son muy útiles, necesarias y válidas. Pero no hay que confundir y es mejor no engañarse. Si eres grafito, no serás diamante, aunque ambos están formados por átomos de carbono, su estructura y propiedades son diferentes.

El diamante no es mejor que el grafito, simplemente es más difícil de conseguir. Depende de lo que busquemos, será más útil uno u otro. Los átomos del grafito se organizan en láminas planas unidas entre sí, por fuerzas menos agresivas y que se deslizan unas sobre otras con facilidad, motivo por el que se desgasta con el rozamiento y gracias a ello sirve para escribir. En cambio, en el diamante, sus átomos están fuertemente unidos entre ellos por enlaces covalentes en todas direcciones, y por eso es extremadamente duro. Ambas opciones son válidas y tienen aplicaciones. Lo que no es coherente es pretender escribir un libro con diamante, ni pretender ser extremadamente resistente comportándose como el grafito.

Y ahora, ¿qué quieres hacer? Elige lo que quieras, pero no te engañes. Y si quieres conseguir algo para lo que no estás preparadx, pide ayuda.

Lo que está claro es que: